UAG Editorial

Cuestionar, tener un pensamiento crítico, no creer todo lo que la inteligencia artificial arroja, fue la consigna del Dr. Ramón Morales, Vicepresidente de Inteligencia Artificial de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI), durante su charla “Mentes críticas en la era de la IA, propiedad intelectual y creatividad humana”, que impartió en el stand de la casa editora de la UAG de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

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En principio, el especialista comenzó por definir entre los asistentes el concepto de inteligencia artificial, pues si bien ya es un recurso que está arraigado en diferentes industrias, incluyendo la educativa, sí consideró oportuno diferenciar entre la concepción especializada y la popular: para la informática, el término alude a toda aquella inteligencia similar a la humana establecida en una máquina, por ejemplo, una computadora o un robot. Sin embargo, para el uso fuera de la informática, la IA es vista como una entidad capaz de pensar, lo cual no es exacto.

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Si bien el especialista admitió que las máquinas pueden mostrar “comportamiento humano”, la realidad es que han sido alimentadas con información hecha por humanos, y diseñadas para resolver una serie de problemas en los que han ocurrido fallas. Por ejemplo, señaló que los chats de las IA están diseñados para responder preguntas, y cuando no cuentan con la información suficiente, la tendencia es “alucinar”, es decir, “inventar” la respuesta, lo que en este momento se ha convertido en uno de los aspectos más peligrosos del uso de la IA.

En educación, por ejemplo, señaló que el uso excesivo de la IA está debilitando las capacidades críticas del alumnado, por ello enfatizó la necesidad de que los docentes estén actualizados no sólo en el uso, sino en cómo manejarla como una herramienta en el aula para los alumnos.

En cuanto a las obras generadas por inteligencia artificial, el especialista aseguró que todavía hace falta la regulación necesaria, pues toda obra intelectual generada con ese recurso carece de dueños; por ejemplo, al menos en la legislación mexicana sólo las obras generadas por personas pueden registrarse.